Más de 400 personas participantes situaron el evento como un espacio clave de reflexión crítica que abordó los sesgos de la tecnología, el tecnofeudalismo, el impacto de los centros de datos y las resistencias.

Bajo el título 'Descolonizamos la tecnología', a principios de marzo, SETEM Catalunya impulsó una nueva edición del Mobile Social Congress en la ciudad de Barcelona. Más de 400 personas participantes situaron el evento como espacio clave de reflexión crítica sobre la tecnología y de promoción de alternativas basadas en la justicia global. «Hoy, el Mobile Social Congress, es más relevante que nunca. Vemos cómo las grandes corporaciones no están a favor de la protección de los derechos humanos y de los derechos digitales de las personas usuarias», afirmó Clàudia Bosch, técnica de incidencia de SETEM Catalunya. La undécima edición del Mobile Social Congress contó con un ciclo de charlas, un taller de software libre para la gestión de organizaciones a cargo de SomNúvol en el Canòdrom y una tarde crítica con testimonios de los impactos del expolio de recursos naturales en el sur global, Proyecto Una, No me importa, la monologuista Alba. «Con el lema 'Descolonizamos la tecnología', hemos querido hacer hincapié en la necesidad de analizar los impactos sociales y los impactos ambientales. También, analizar cómo el colonialismo sigue imperando en las cadenas globales de la tecnología. Éstas marcan cómo se diseña, comercializa y utiliza la tecnología. En esencia, las cadenas globales marcan quien gana y quien pierde con ese modelo tecnológico vigente», puntualizó Bosch.

En concreto, se organizaron cuatro interesantes charlas en las instalaciones del Canòdrom. La primera conversación trató sobre cómo realizar una inteligencia artificial antirracista, descolonial y feminista con Youssef M. Ouled del colectivo AlgoRace, quien insistió en los sesgos de la tecnología. «El racismo se manifiesta de formas distintas dentro de la tecnología. Por un lado, desde una mirada más individual, con las personas que diseñan, desarrollan e implementan la misma tecnología, que hace que se trasladen sus sesgos de raza, género o clase a las herramientas y generen un efecto discriminatorio. Por otro lado, con la lógica política, es decir, más allá de este sesgo individual de las personas, cuando se implementan determinadas tecnologías en ámbitos policiales o en ámbitos judiciales, como, por ejemplo, cuando se ponen en práctica tecnologías fronterizas que buscan limitar la movilidad de las personas del sur al norte», explicó Youssef M. Ouled, periodista AlgoRace. A continuación, la segunda charla se centró en las relaciones entre el tecnofeudalismo y la soberanía alimentaria con Mónica Vargas de la entidad Grain, quien denunció el control del mercado y la situación de las personas campesinas. A continuación, la tercera propuesta presentó varias comunidades en lucha ante los centros de datos con la experta Paola Ricaurte, la agrupación Tu nube seca mi río y Ecologistas en Acción, que pusieron sobre la mesa los efectos de estos espacios sobre las personas y el medio ambiente. Por último, el último diálogo contó con diversas activistas y periodistas y habló de los vínculos entre la tecnología, el colonialismo y las resistencias que se construyen en todo el mundo.