De la mano de la Universidad Politécnica de Barcelona y el Aeroclub Barcelona-Sabadell , el pasado mes de mayo, la asociación Hypatia Mars participó en una campaña experimental para explorar la microgravedad con vuelos parabólicos. Estos consisten en poner el avión en una trayectoria parabólica con una sustentación nula y con el motor compensando el rozamiento del aire, haciendo que la única fuerza que actúe sobre el avión sea la de la gravedad. En consecuencia, durante unos segundos, dentro de la cabina, puede experimentarse la microgravedad. En total, cinco astronautas análogas de la asociación Hypatia Mars vivieron hasta 180 segundos de microgravedad acumulada en el cielo de Catalunya y probaron sus efectos sobre el cuerpo y el cerebro. En ese sentido, la campaña experimental permitió abrir dos líneas de investigación. La primera línea estudiará los efectos de la microgravedad en el sistema cardiovascular de las astronautas, junto al doctor Antoni Pérez Poch del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña . La segunda línea profundizará en los efectos de la microgravedad sobre el cerebro, con la profesora Elisa Raffaella Ferrè del Birkbeck College . La experiencia fue más allá de probar protocolos y tecnologías y buscó identificar cómo funciona el cuerpo en un entorno extremo y diferente a la Tierra.
Cinco astronautas análogas de la asociación Hypatia Mars vivieron hasta 180 segundos de microgravedad acumulada en el cielo de Catalunya y probaron sus efectos sobre el cuerpo.

